Durante los últimos días, las comunidades educativas Barnabitas en Chile han vivido con fervor cristiano el tiempo de Semana Santa, participando en diversas celebraciones litúrgicas y espacios de reflexión que invitan a profundizar en el misterio pascual. En un ambiente de recogimiento y sentido comunitario, estudiantes, docentes y asistentes de la educación se han unido para conmemorar la pasión de Jesucristo.
El inicio de esta semana santa estuvo marcado por la celebración del Domingo de Ramos, instancia que recuerda la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén. En el Colegio El Salvador, San Vicente de Tagua Tagua, esta celebración convocó a toda la comunidad educativa a renovar su fervor cristiano, la esperanza y el amor de Dios, invitando a vivir estos días desde la oración y las obras de caridad. De manera similar, en el Colegio Seminario Conciliar, La Serena, las y los estudiantes participaron en la bendición y procesión de ramos hacia la Capilla Santa Lucía, signo de fe y de reconocimiento de Cristo como Señor, dando inicio al camino hacia la Pascua.
A lo largo de la semana, las actividades continuaron con diversas liturgias adaptadas a los distintos niveles educativos, permitiendo a los estudiantes acercarse de manera significativa a los momentos centrales del Triduo Pascual. En este contexto, se vivieron celebraciones como el lavado de pies, veneración de la cruz, la Santa Misa de la Cena del Señor, gestos que invitan a comprender el amor de Cristo desde el servicio, la entrega y el sacrificio, fortaleciendo así la formación espiritual que impulsta el Proyecto Educativo Institucional Barnabita.
De este modo, ambas comunidades educativas han renovado su compromiso con una vivencia auténtica de la fe, recordando que la Semana Santa no solo es memoria, sino también un llamado a transformar la vida cotidiana, desde los actos genuinos de servicio, atesorando la caridad en el día a día como una ofrenda al prójimo y a Dios mismo. Con la mirada puesta en la esperanza que brota de la Resurrección, las comunidades barnabitas se preparan para celebrar la Pascua y, el lunes siguiente, vivir con alegría la tradicional Pasquetta, prolongando así el gozo del Cristo vivo que renueva la vida y la misión de la Iglesia.
