El Papa recibe en audiencia a escritores y escritoras de todo el mundo, con motivo del centenario del nacimiento de la Librería Editorial Vaticana, y les repite las palabras de Pablo VI a los artistas: “Los necesitamos a ustedes, a su imaginación, a su fantasía narrativa, a su vivacidad de pensamiento. Los necesitamos para crear espacios de libertad y autenticidad, en los que la gracia divina pueda hacer resonar una promesa de consuelo y paz».
Iniciando su discurso, el Pontífice dio la bienvenida a los 50 escritores presentes, recordando la ocasión como “propicia para reflexionar sobre la importancia del libro y de la escritura, una forma de expresión humana de la cual ustedes son, con su variedad de estilos y lenguajes, maestros y modelos”.
“La verdad no es un territorio que hay que defender, sino un bien que hay que compartir”, precisa el Santo Padre. “Nunca – añade – somos dueños de la verdad; es ella, más bien, la que nos ‘conquista’. De ahí el deseo del Papa de que “sean capaces de despertar el interés por la verdad, porque ustedes mismos se sienten atraídos por ella”.
“En la literatura se despliega todo el abanico de las experiencias humanas” continúa el Obispo de Roma, citando al Papa Francisco que ha destacado su valor formativo, citando a su vez a C. S. Lewis: al leer un texto literario, nos vemos en condiciones de “ver a través de los ojos de los demás”, adquiriendo una amplitud de perspectiva que ensancha nuestra humanidad. Es así que se activa en nosotros “el poder empático de la imaginación, que es un vehículo fundamental para esa capacidad de identificarnos con el punto de vista, la condición y los sentimientos de los demás, sin la cual no hay solidaridad, compartir, compasión ni misericordia”.
Al escribir sus historias y al esbozar a sus personajes, ustedes se identifican con ellos, captan sus puntos de vista, sus emociones, sus sentimientos, sus actitudes… En esto radica el gran entrenamiento en humanidad que ustedes hacen experimentar a los lectores, porque quien lee, en cierto sentido, vive muchas vidas además de la propia.
“Y esto – precisa el Papa – nos ayuda a descubrir la diversidad de puntos de vista, a no absolutizar el propio y a componer, como en un mosaico, el perfil de esa verdad que siempre nos supera”.
Finalizando su discurso, el Papa León agradece a los escritores por “cada vez que han sembrado semillas de reconciliación, de encuentro y de amistad”,
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